domingo, 3 de marzo de 2013

Trail: Parque nacional das Fragas do Eume (35,75 Km)

Parque nacional das Fragas do Eume 

(35,75 Km) 


Datos técnicos:

Datos técnicos:
Distancia: 35,75 Km
Ruta Circular: Si
Acumulado vertical positivo:   936 m
Acumulado vertical negativo:  888 m
Altura máxima: 522 m
Altura mínima:     28 m
Tiempo corriendo: 5h 58m
Pausas para visita y fotografía:  71m
Tiempo total: 7h 9m

Descripción:

A decir de los entendidos, esté parque contiene el bosque atlántico costero mejor conservado de Europa y sus fragas son uno de los mejores ejemplos del bosque atlántico termófilo de este continente. La parte con mayor diversidad del parque es la que se encuentra enclavada en el cañón formado por el rio Eume y en él se encuentran hasta 13 de las 15 especies de fauna autóctona de Galicia. Entre su flora hay 20 tipos diferentes de helechos y entre los árboles que lo pueblan hay robles, castaños, avellanos, fesnos, abedules y madroños.
Salgo del área recreativa da Xunqueira de Arriba en donde empieza el parque, decido subir rio arriba bordeando la ribera del rio. Por el lado derecho de la margen del rio desde este punto hasta el monasterio de Caaveiro hay una pista asfaltada que permite el paso de vehículos, por lo cual,  poco después de empezar tomo el primer puente colgante que me lleva a la otra orilla, en este lado nos encontramos una estrecha senda paralela al rio. Hay que tener cuidado cuando el rio lleva mucho caudal ya que en algunos tramos esta vía es inundada por el agua y debido a lo escarpado de su pendiente a veces hay que escalar un poco por la piedra para poder sortear el rio. Hay que decir que no es una senda al uso para caminantes, en algunos tramos tiene un gran porcentaje de inclinación, en algún lugar incluso hay una cuerda para poder agarrarte. Si alguien piensa en ir en bicicleta de montaña debe saber que por alguno de estos tramos es imposible. Por lo que vi a un grupo que iba en BTT, tomaron el margen izquierdo del rio en el segundo puente localizado rio arriba y aún así se tenían bastantes problemas para pasar por zonas que solo ellos conocían y así poder sortear los obstáculos más difíciles. 
El entorno es espectacular y para los practicantes de “trail running” ideal ya que combina tramos en los que podemos correr con otros bastante técnicos e incluso algunos con gran desnivel.
Cuando me aproximo al monasterio de Caaveiro tomo la vía indicada en un indicador que me adentra en el bosque hasta un riachuelo que tengo que cruzar y que pude vadear saltando las piedras. Después un camino en subida entre la espesa fraga que me llevo a la parte de atrás del monasterio, en donde se encuentran las ruinas de un antiguo molino de su propiedad. Acedemos al templo por un puente antiguo y nos encontramos una pista de pizarra que lleva al recinto. No me podía ni imaginar lo bonito que es esto, por lo visto fue fundado en el siglo X y las construcciones más antiguas datan de S. XII. Si algún director de cine busca localizaciones para una película que date del Medievo que tome nota. Puedo intentar imaginar cómo podía ser la vida de unos monjes en un monasterio incrustado en las laderas de un bosque cerrado. Después pararme un rato a admirar este entorno y sacar unas fotografías, decido seguir mi ruta, desde el templo hay una pista de bajada hacia el rio que lleva a un puente, tomo está dirección ya que la pista asfaltada que hay en la orilla derecha finaliza en este punto y así puedo continuar rio arriba  a través de senderos. Esta parte de la ruta es más escarpada que la del inicio, con grandes desniveles y cascadas de riachuelos que caen sobre el Eume. Al final del camino me encuentro con una subestación eléctrica que más vale borrar de la memoria. En este punto hay un puente que permite cruzar al otro lado. Mi idea inicial era esta, para retornar hacia Caaveiro por la otra margén del rio. Pero no se si porque soy algo “masoca” o tengo un pequeño GEN de temerario, decido alterar la idea inicial u tomar una rampa de subida con gran desnivel con la idea de acceder a la cabecera del embalse que hay rio arriba y cruzar por este al otro lado antes de emprender el retorno. La subida tiene unos porcentajes que se salen de marca, después tomo un camino que parece que me lleva a la cabecera del embalse el cual pasa por zonas boscosas en donde vuelvo a encontrarme con una rampas de ascenso muy pronunciadas, después de subir el último cerro que da entrada a la pista de bajada que lleva al embalse y ante la falta de una vista clara de mismo, decido continuar monte arriba para desde lo alto poder tener una perspectiva más clara. Una vez arriba tampoco veo claramente el punto de cruce a la otro orilla por lo que decido bajar sobre mis propios pasos y luego tomar la pista de descenso al embalse. Una vez allí, “decepción”. Resulta que la presa no permite el cruce de un lado a otro. Que se le va hacer arriesgando otras veces he acertado, no queda otra, volver sobre el camino andado hasta la subestación eléctrica  y disfrutar del las vistas que nos ofrece una bajada tan pronunciada. Al llegar a la subestación cruzo el puente para retornar por la otra orilla hasta el monasterio de Caaveiro. Después de una subida inicial por carretera, tomo un camino marcado a la izquierda que me interna en la fraga del Eume y discurre a muchos metros de altura sobre el rio. A lo largo de este camino me encuentro restos del incendio de hace menos de un año (31-03-2012), por suerte fue poca cosa y ya apenas se nota. En un punto del camino veo a lo lejos la imagen del monasterio de Caaveiro como único resto de civilización en el medio del bosque, una imagen de esas que no olvidas y mantienes en la retina. A estas alturas debo de reconocer que estaba muy cansado, por diversos motivos hacia tres semanas que no había salido a correr y aunque estoy acostumbrado a rutas mucho más largas que esta, entre mi periodo de inactividad y las grandes pendientes que tuve que afrontar previamente,  mi cuerpo estaba resentido, parece como si la vista al fondo del monasterio me diese nuevas fuerzas. Aun así el cansancio no me impidió seguir disfrutando de las vistas que se me ofrecían a cada tramo del camino. Al llegar al monasterio cruzo otra vez el puente que me lleva a la otra orilla del rio, para tomar ruta de regreso al punto de partida por el lado del rio contrario al que tomé de subida y que discurre por una pista asfaltada.
Al llegar te olvidas del cansancio y piensas “otra ruta que valió mucho la pena”. 

Video:

Fotografias:


































































































































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